Emma Ferrer y Esther Vidal

Emma Ferrer y Esther Vidal

Esther, me costó encontrarla

Mi primera propuesta para este proyecto era la historia de una madre con hijos en prisión y su reincorporación a la vida en libertad. Me denegaron todos los permisos para poder hacer fotos en la cárcel. Así que pensé en mostrar la vida ya fuera de las rejas. El Casal de la Pau me puso en contacto con una expresa rumana. A las pocas semanas el grupo de fotógrafas nos dimos cuenta del enfoque excesivamente marginal de la mayoría de los proyectos: enfermedad, inmigración, discapacidad…

En la búsqueda de un proyecto de mujeres que luchan por superarse me surgió la posibilidad de reflejar el mundo de la cocinera valenciana que ganó Top Chef en televisión. Una triunfadora… ¡bien!. Pero, la necesaria complicidad e implicación para mostrar durante varios meses su vida no fue posible y, de nuevo, me encontraba sin tema y a punto de abandonar el proyecto cuando una compañera fotógrafa, Eva Ripoll, me habló de Esther Vidal.

¡Es una caña!, rompe cualquier esquema clásico de una violinista, lleva el pelo de punky teñido de rojo, va llena de tatuajes y es primer violín de la Orquesta de Valencia,

Mi primera cita con ella fue antes de las vacaciones de verano, y ya desde el primer momento me atrajo su vitalidad, pero aún me quedaba mucho por explorar y conocer de ella. Me contó su historia, su relación con la música, sus pasiones, su difícil pasado y una enfermedad que la dejó apartada del violín durante dos años. Ahora sí pensé: esta mujer tiene una historia que contar. Y a partir de ese mismo día aceptamos las dos tirar juntas hacia adelante.

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